
1. Las mujeres ya son mayoría en la educación superior, pero no necesariamente en STEAM.
En Ecuador, la mayor presencia femenina en universidades no se distribuye de manera uniforme entre las carreras. Las áreas STEM continúan teniendo una matrícula significativamente mayor de hombres.
2. Ser mujer y estudiar una carrera científica no es lo mismo que llegar a ser científica.
Un estudio sobre adolescentes ecuatorianos señala que los estereotipos sobre la ciencia como un ámbito masculino pueden influir en las decisiones vocacionales. El mismo estudio cita que, para 2019, las mujeres representaban el 41,1 % de los científicos en Ecuador
3. Ingeniería y tecnología siguen siendo áreas con menor presencia femenina.
Una revisión sobre ciencia y tecnología en Ecuador encontró que, entre los graduados analizados, Ingeniería y Tecnología representaban alrededor del 15 %, mientras las Ciencias Sociales alcanzaban el 55 %.
4. No todas las carreras STEM tienen el mismo comportamiento de género.
En un estudio realizado en una universidad pública ecuatoriana, los hombres eran mayoría en Física, Matemática e Ingeniería Matemática, mientras que una carrera de computación analizada tenía mayoría femenina. Es decir, hablar de “STEM” como un bloque homogéneo puede ocultar diferencias importantes.
5. STEAM también abre la puerta a profesiones creativas.
La “A” de STEAM incorpora las Artes, permitiendo conectar ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas con diseño, comunicación, creatividad, audiovisual, arquitectura y otras disciplinas. Esto es especialmente interesante para mostrar que STEAM no significa únicamente trabajar con números.
6. Ecuador está formando cada vez más profesionales del nivel técnico y tecnológico.
Un indicador de SENESCYT proyectó 28.756 personas tituladas de educación superior técnica y tecnológica para 2025, frente a 16.530 en 2013.
7. La tecnología ya está diversificando las profesiones tradicionales.
Hoy una persona puede trabajar en áreas que hace 20 años prácticamente no existían como profesiones diferenciadas: ciencia de datos, UX/UI, ciberseguridad, inteligencia artificial, videojuegos, desarrollo de aplicaciones, etc.
8. “Trabajar en ciencia” no significa necesariamente trabajar en una universidad.
Las competencias STEM pueden aplicarse en empresas, industrias, hospitales, bancos, medios de comunicación, gobiernos, startups, laboratorios, agricultura, energía, educación y organizaciones sociales.
9. Hay una pregunta de género especialmente interesante: ¿dónde se pierden las mujeres?
Investigaciones ecuatorianas señalan que las mujeres pueden ingresar a la educación superior en proporciones importantes, pero la distribución cambia según las carreras y también existen diferencias posteriores en la trayectoria académica y profesional
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